Ha muerto un gran amigo del Gaona, el académico Antonio Garrido

2018 01 16 PHOTO 00000024Desde hoy estamos todos un poco más solos. Antonio Garrido, nuestro amigo, nos ha dejado para siempre. Malagueño universal y polifacético, profundo conocedor de sus raíces, desarrolló múltiples facetas a lo largo de su vida, entre las que tenemos que citar las de poítico, cofrade, académico y escritor. Y detrás de todos sus éxitos profesionales, su inteligencia despierta, su energía, su tesón y su enorme cultura.

Pero nosotros, sus amigos del Gaona, sabemos que Antonio tenía un don secreto, un privilegio que solo utilizaba cuando hacía lo que más le gustaba: enfrentarse a un auditorio y, a través del verbo, envolverlo y deslumbrarlo con su erudición y sabiduría. Y así lo hizo en todas las ocasiones en las que se lo pedimos. Siempre que venía por el instituto, gustaba de entrar en la sala de profesores, comentar el magnífico –y muy deteriorado- lienzo que representa una encarnación atribuída a Niño de Guevara, y deleitarnos con alguna sabrosa anécdota de los pocos días en los que estuvo como interino sustituto de Lengua y Literatura, en el nocturno de finales de los años 80.

En estos últimos años estuvo dos veces con nosotros. En noviembre del año 2015, participó en una mesa redonda sobre el mar y las artes, con motivo de la exposición Gaona y el mar. Junto al pintor Gómez Navas y la directora del Thyssen, Lourdes Moreno, nos emocionó recitando los versos de Aleixandre y Altolaguirre que hablan con pasión de la ciudad del paraíso y de su mar. La última vez que estuvo en el instituto fue el martes 25 de abril del pasado año, con motivo de la exposición y de las actividades en torno a Gaona y el Quijote. La sala de proyecciones, especialmente preparada para la ocasión, estaba abarrotada, la expectación era enorme. El auditorio estaba formado principalmente por alumnado adulto de secundaria y bachillerato. Después de una bellísima presentación a cargo de Raquel López, profesora de Lengua y Literatura, Antonio hizo una de las suyas. Durante más de una hora, nos transportó a todos los privilegiados que estábamos allí en un fascinante recorrido a través de la épica, la ética y la estética del Quijote como nunca hubiéramos imaginado que pudiera suceder.  Al salir del centro, cansado, antes de hacernos una divertida foto en la puerta principal, nos comentaba que cualquier día dejaría la vida pública y se dedicaría a escribir y a hablar, a contar historias como las que nos había contado en aquella tarde mágica. Cuando lo hagas, no dejes de volver con nosotros, le dijimos. Nos prometió hacerlo, aunque ya nunca podrá cumplir su deseo.

Antonio, maestro, amigo. Descansa en paz.

16 de enero de 2017

Rafa Maldonado. IES Vicente Espinel.