El Atlas bereber, mujeres y un “djinn”, guía de sus rutas… Pedro Delgado

Imagen InsertadaEn cierta ocasión, el americano Mark Twain dijo que viajar es fatal para el prejuicio, la intolerancia y la estrechez de mente; sin embargo,  el viajero que cuenta “lo que ve”, “lo que comparte” o ése que se mimetiza con el entorno que explora, tiene el poder de estrechar lazos con tradiciones y “maneras de entender la vida” de otras culturas…

Y el invitado a nuestra charla-coloquio del pasado jueves, 8 de marzo, es un ejemplo evidente de ese tipo distinto de viajero…

Es Pedro Delgado Fernández Raton (pincha aquí)

No es ésta su primera presencia en el IES “Vicente Espinel”. Ya durante el curso 2014-15 (año en que nació el PLAN VECA), fue junto al misionero laico, Silvio Testa, uno de los invitados  y protagonistas del acto que clausuraba el mencionado  Plan Raton (pincha aquí)  

La actividad tuvo lugar en la Sala Cripta del instituto contando con la presencia de alumnado de ESPA y primer curso de Bachillerato, el jefe de estudios, Rafael Maldonado, profesorado y una invitada bastante vinculada al Gaona: la pintora, fotógrafa y mujer de Pedro, Lucía Rodríguez Vicario Raton (pincha aquí)

Tras la presentación de Pedro Delgado a cargo de Juan Manuel Rodríguez, coordinador del PLAN VECA, se proyectó el interesante documental titulado Mujer y Montaña (guión y dirección de Pedro Delgado), que significaría el punto de partida para poder analizar su libro,  Carta desde el Toubkal”.

Escuchar la lectura de su primer capítulo en voz de alumnas integrantes del Taller de Cine del IES “Isaac Albéniz”, solo fue el preludio de una aventura que fue creciendo en intensidad hasta llegar a ese mágico veinte de abril del 2000 con imágenes de Pedro y sus acompañantes alcanzando la cima del Toubkal

Posteriormente, nos sorprendimos oyendo a las verdaderas protagonistas. El autor les otorgaba así su homenaje personal.

Las descripciones de sus experiencias personales eran tan diversas como ellas mismas lo eran: trabajadoras sociales, librera, bibliotecaria, funcionaria de la Seguridad Social… Todas coincidiendo en la suerte de haber conocido a Pedro.

En definitiva, un hermoso documental, ilustrado en sus créditos finales con unas palabras de Freya Stark que expresaban el bienestar que genera conocer y aprender de lo diferente: “despertar en soledad en un pueblo extraño es una de las sensaciones más placenteras del mundo”.

Finalizado el vídeo, Yolanda Amate Mora, profesora del instituto y amiga personal de ambos invitados, inició el coloquio comentando observaciones generales sobre el libro, como por ejemplo, que su cubierta presenta la pintura de Lucía Rodríguez  Vicario, titulada “El regreso” (2006).

Tuvimos la fortuna de poder contemplar la obra original porque estuvo expuesta en la sala durante todo el acto (detalle de delicadeza que agradecemos a ambos)

Escrito entre los años 2002 y 2007 y según palabras del autor, “con la distancia del tiempo”, la obra cuenta con doce relatos. Solo los  nueve primeros formaron parte del manuscrito original finalista del Premio Desnivel del año 2005.  

El autor describió lo más relevante de cada capítulo...

¿Qué es real o ficticio? ¿En qué casos es él el propio personaje?

¿Cuáles fueron sus fuentes de inspiración? (leyendas, escritores…)

Pero, por encima de todo, constatando que hizo en persona las rutas descritas.

Ciertamente, en Carta desde el Toubkal”  Raton(pincha aquí), él logra ser con sus inquietantes relatos, el guía de un país muy cercano pero, para muchos, aún desconocido: Marruecos...

El gran lago junto a la tumba de Sidi Ifni, Ouarzazate, las gargantas de Todrá, las dunas de Merzougal, y coronar la cima más alta del país, el Toubkal, cuya enorme pirámide metálica marca 4.167 metros de altura.

Sin embargo, como nos desvela su mapa de ruta, lo esencial de este libro “hay que buscarlo entre las líneas de sus páginas”… Porque, como aconsejó Yolanda Amate, solo una lectura tranquila que sea capaz de deleitarse en cada capítulo, permitirá que sus heterogéneos personajes provoquen una sincera reflexión en quien tenga la voluntad de hacerla.

Solo así…

Compartiremos con Alicia, la pérdida irreparable de Carlos y por qué recuerda la melancólica frase de su maestra de francés…“Jour après jour les amours mortes N’en finissent pas de mourir”-“Día tras día los amores muertos no terminan de morir”-; y con el inglés Matt y su enjuto guía, Hussein, veremos el halo mágico que envuelve al lago Ifni  oyendo el canto triste del solitario rays Brahim Ramani. 

Podremos conocer a Carmen, muy solidaria y decidida a ser enfermera en el Atlas tras reencontrarse con Él a sus cincuenta y dos años; y al tímido amor de Fátima, la maestra  y su incondicional compañera.

Y más personajes, absolutamente diferentes; pero todos con el enorme poder de arrastrarnos en  la lectura  despertando  cada vez más nuestra curiosidad…

Rachid el boxeador, golpeando con fiereza su realidad, espejo de dignidad de un hijo sin más objetivo que la curación de su padre.

El pequeño Karim, buscador de neveros y a sus helados de sirope de fresa para  su venta en Imlil (aunque sus favoritos son los de vainilla).

Ahmed… Con tan solo diez añitos y como si se tratase de una travesura infantil  logrando cumplir el deseo  de su amado abuelo: “A mí, enterradme a la vera del mar… Que no aúlle este viento seco sobre mi cuerpo”

Hamid, el represaliado político, decidido a saldar viejas cuentas con el que fuera el más inhumano torturador en prisión.

Jean y su Aéropostale, esquivando la peligrosa tormenta con la reconfortante conversación de Antonie, mientras éste garabatea evocando aquel famoso libro de Saint- Exupéry.

Jean Pierre, gracias a Hussein su guía,  descubriendo a los djnoun viajeros del aire capaces de engañar con su aspecto; y Paolo Rossi, el agente comercial cuya estancia en la Kasbah de Taourirt con la bella Aïcha, le convertirá en víctima  del engaño obligada a pagar los silencios de una Policía Municipal corrupta.

¡Y cómo no citar al ingenuo japonés!.. Nagumo ¡Quién hubiera sospechado que en lugar de gozar viendo amanecer en una duna tras dormir en el desierto, acabase siendo éste su más cruel verdugo! ¡Ni tan siquiera su mehari lo habría imaginado!

Por último, en el que puede ser el más amargo, impactante y brutal de todos los relatos;  en el que confesó el propio autor ser su preferido, “Cincuenta días a Tombuctú”, seguiremos la trágica historia de Marga y su irrevocable decisión de romper una insoportable relación sentimental.

Su precipitada excedencia laboral, el viaje improvisado a Marruecos… La huída desesperada de un pasado demasiado reciente.

Un ficticio proyecto futuro de vida con el atractivo berberisco, Hassan.

El viejo deseo de ir a Tombuctú será el destino más cruel de su autodestrucción.

El coloquio se enriqueció cada vez más gracias a las preguntas formuladas por alumnado de ESPA-P porque permitió conversar sobre el amplio abanico de rutas realizadas por Pedro; incluso sobre aquellas en las que le acompañó Lucía.

Anécdotas muy divertidas, proyectos pendientes de publicación, etc.

Finalicemos esta reseña, recordando  las palabras de Pedro…

“Este libro está dedicado al pueblo bereber”

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